sábado, 31 de marzo de 2012

Siempre hay algo

Hay muchas veces donde la respiración no es lo único que te falta… las ganas te fallan y las fuerzas se acaban hasta que no puedes contigo mismo…  también hay veces donde no quieres luchar más, donde te cuesta levantar y miras hacía el infinito sin llegar a ver bien el por qué de tus pasos te llevan de un lugar a otro. Días y días donde la inercia te lleva… y un sólo día donde moverte, cuesta, la vida.  ¿Donde está el yang, con tanto yin? ¿Cuándo el esfuerzo se verá recompensado? ¿se verá recompensado? O tendré que morirme para que me den una recompensa. ¿Merece la pena tanto sacrificio? ¿Merece la pena mantener mis ideales impasibles al resto de los que caen? ¿Cuántos piensan que debo estar loco, ser tonto, o sienten pena de mí? ¿Cuántos viven pensando que tengo otras intenciones? ¿Cuántas ideas soy capaz de llevar a cabo, y cuántas nuevas puedo llegar a crear?
Este joven camina solo no porque quiera, sino porque no tiene otra. A pasos, a tratos, entre fantasmas de noches sin espacios, me desgasto. Hago pactos, con diablos para aguantar años sin daño, ante tanto tiempo sin poder seguir soñando. Me he cansado… de no poder decir que no puedo hacer algo. No, no lo he encontrado. Mientras tantos, mis límites siguen quedando, a lo que no pueda traer de mis sueños al otro lado.He luchado, tanto, que ya no sabría rendirme, lo he olvidado y tan sólo me acuerdo del cansancio y la desidia de seguir gritando, andando, levantando tras otro palo.
Debe ser erróneo, encontrar tantos motivos para no levantar de nuevo que más ganas de hacerlo te dan…

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